La decisión C-127 de 2025 elimina del Código de Ética de médicos veterinarios y zootecnistas el lenguaje que los consideraba “instrumentos de utilidad”. El fallo también suprime la obligatoriedad de invocar a Dios en el juramento profesional.
Bogotá, D.C. – En una sentencia catalogada como un avance monumental para los derechos animales en Colombia, la Corte Constitucional emitió un fallo que modifica de manera profunda el Código de Ética de los médicos veterinarios y zootecnistas, reafirmando el estatus jurídico de los animales como “seres sintientes” y no como meros objetos o propiedades.
La decisión, identificada como Sentencia C-127 de 2025, se centró en eliminar expresiones anacrónicas y jurídicamente imprecisas que referían a los animales como simples “instrumentos de utilidad para el ser humano”. Con este cambio, la Corte no solo actualiza el lenguaje del código deontológico de estas profesiones, sino que armoniza su contenido con el principio constitucional que obliga al Estado y a la sociedad a proteger a los animales y garantizarles un trato respetuoso.
“Este fallo es una reafirmación contundente. Los animales son sujetos de moralidad y merecedores de una consideración ética y jurídica especial por su capacidad de sentir dolor, placer y emociones. Dejar de definirlos como instrumentos es un paso coherente con esa visión”, explicó un vocero de una organización animalista que celebró la decisión.
En un segundo componente de gran relevancia, el alto tribunal también eliminó la obligatoriedad de invocar a Dios en el texto del juramento profesional que realizan los nuevos graduados. Esta medida, según la Corte, tiene como propósito garantizar la libertad de conciencia y de religión de los profesionales, permitiendo que el juramento sea incluyente para ciudadanos de todas las creencias, así como para ateos y agnósticos.
La sentencia sella un debate jurídico y ético de años y marca un precedente crucial. Ordena al Consejo Profesional de Medicina Veterinaria y Zootecnia adecuar su código de ética para reflejar estos cambios, lo que implica no solo una transformación en el texto legal, sino también un cambio cultural en el ejercicio de estas profesiones, colocando el bienestar animal en el centro de la práctica profesional.